GILIPOLLAS - Tanto el argentinismo gil como el españolismo gilipollas son palabras de uso vulgar. La primera es empleada en el Río de la Plata desde comienzos del siglo XX; la segunda, es de uso en España y se encuentran registros desde la primera mitad del siglo pasado.
Nuuunnnnca me había puesto a pensar que GIL deriva de GILIPOLLAS. 

MIENTRAS - Proviene del antigüo demientras o demientre, empleadas en castellano en el siglo XIII, procedentes de la expresión del latín hablado dum interim, de idéntico significado. De modo que cuando oímos a alguien decir demientras –empleado aún hoy en algunas zonas rurales–, antes de pensar que está hablando de manera ‘incorrecta’, deberíamos apreciar que está empleando un delicioso arcaísmo.
ESTUPENDO - el verbo latino stupeo, stupere significaba ‘estar (o quedar) inmovilizado, paralizado, entorpecido o congelado’. La denotación de ‘atontamiento’ de stupeo dejó su lugar al matiz de admiración y elogio que damos hoy a estupendo. El significado original se mantuvo, por cierto, en estúpido, procedente de latín stupidus, también oriundo del verbo stupeo.
El sentido del oído sirvió de referencia para la formación de numerosas palabras de nuestra lengua.
Quien discrepa está ‘disonando, sonando diferente’. Discrepar deriva del latín crepare, que significa ‘crujir, dar un chasquido’. Un error común en el uso de esta palabra es usar la preposición con; el régimen de discrepar exige la preposición de. Así, se debe decir ‘discrepo de ti en esto’, y no, como oímos frecuentemente, ‘discrepo contigo’.
Éste también es el caso de obedecer, palabra proveniente del latín obedire, que se formó a partir del prefijo ob- antepuesto a audire (oír). Inicialmente, significó ‘dar oídos’, ‘dar crédito’, ‘creer’, pero Cicerón empleó este verbo con su sentido actual de ‘cumplir una orden’. Obeditum est enixè, decía Tito Livio, con el sentido de ‘obedecieron prontamente’.
Absurdo proviene de absurdus, palabra con la que los latinos calificaban todo aquello que fuera ‘contrario a la razón, disparatado o irracional’. Este vocablo, que era usado en alto latín para designar los sonidos desagradables al oído, se formó mediante la partícula ab (de), y el adjetivo surdus (sordo). La palabra usada inicialmente para referirse a una deficiencia de la función auditiva, la sordera, fue adquiriendo otros significados, tales como ‘desagradable, disparatado, inepto o inútil’.
Como diría más de un argento con dos minutos de estudio de Italiano: Succhiati 'sto mandarino! (sólo xa argentinos entendidos)
PIANO - Fue inventado en 1698 por el fabricante florentino de clavecines Bartolomeo Cristofori, cuyo primer modelo se llamó gravicembalo col piano e forte (clavecín con suave y fuerte), aunque fue más conocido inicialmente como pianoforte, que más tarde se abrevió a piano, y así llegó a nuestra lengua. Cristofori llevó adelante su proyecto del piano al constatar que el clavecín no permitía hacer que los tonos fueran más suaves —en italiano, piano— o más fuertes o recios —en italiano, forte.

VENÉREO - proviene del nombre de Venus, la diosa romana del amor y del sexo. La palabra llegó a nosotros a partir del adjetivo latino venereus, referente al placer o a la relación sexual, para la cual el inglés adoptó venereal. También ‘venerar’ y ‘viernes’, así como el nombre del más brillante de los planetas, Venus, tienen origen en el nombre de la diosa romana del amor, que para los griegos es Afrodita, pero los ecos de esta última en nuestra lengua debemos buscarlos en ‘afrodisíaco’.
En Roma, la familia Iulia, a la que pertenecía Julio César, pretendía descender de una unión de Venus con Eneas.
TESTÍCULO - Es el "pequeño testigo" de la virilidad de un hombre. No es raro (y nunca lo fue) que los padres muestren a sus amigos los testículos de sus bebés, como prueba de la condición viril de sus herederos varones.
En latín, testículos es un diminutivo de testis (testigo).
CLIENTES - En la muy estratificada sociedad romana, cliens, clientis era aquel que está bajo la protección o la tutela de otro, a quien escucha, sigue y obedece. Este sentido ha cambiado en el castellano moderno; el comerciante, el banquero, el profesional universitario no ven en el cliente a alguien que les obedece humildemente sino una persona que los favorece pagando por sus mercaderías o servicios. Sin embargo, la antigua denotación romana se mantiene aún hoy en la ciencia política, en cuyo marco se llama ‘clientes’ a los ciudadanos que acuden a los políticos en busca de favores, y ‘política clientelista’ a la que se basa en ese tipo de relación corrupta, en la que el político ofrece favores -empleos, ascensos o jubilaciones- a cambio de votos.
EN CUCLILLAS - estar en cuclillas es, literalmente, adoptar la postura de una gallina clueca. Hacia la segunda mitad del siglo XVI se decía en cluquillas, y antes aún, se había dicho en cloquillas, derivado de clueca, por ser ésta la posición que adopta la gallina para empollar sus huevos.

RAQUETA - Los árabes solían practicar un juego de pelota, semejante a la pelota vasca, en el cual el balón se golpeaba con la palma de la mano, rahat, en árabe. Este juego llegó a Italia, donde fue llamado racchetta. Hacia 1314, los franceses lo llamaron rachette y, hacia el siglo XVI, raquette, que llegaría al castellano a comienzos del siglo XVII con su nombre actual: raqueta.
